EL ABORTO, UN DEBATE JURÍDICO, NO MORAL

Artículo de opinión – Sergio Treviño

Durante estos últimos días, se ha desatado la polémica tanto en redes sociales como en la población neolonesa en general, con respecto a la decisión tomada en el congreso dónde se penaliza  con prisión a la mujer que se practique un  aborto en Nuevo León.

El acalorado debate ha llevado a la movilización de diversos grupos de personas, tanto en pro como en contra del aborto, identificándose con pañuelo verde las a favor, y con un pañuelo azul los contrarios.

Según la Real Academia Española, se le define como Interrupción del embarazo por causas naturales o provocadas, y las discrepancias provienen de muchos factores, pueden ser religiosos, morales, políticos, y científicos.

Por un lado, se alega que es una violación a los derechos de las mujeres, y por el otro, que es una forma de protección para ambas vidas. Existen numerosas opiniones al respecto, las cuales son respetables, pero funcionalmente irrelevantes en la cuestión central, las muertes de mujeres por abortos clandestinos.

Cualquier mujer fértil puede llegar a verse involucrada, (por desgracia, no siempre de forma voluntaria) en la decisión de avanzar, o interrumpir un embarazo, el que, no olvidemos, es un producto de la unión de un espermatozoide y de un óvulo, lo que también incluye al hombre involucrado en parte de la decisión, y por ende, de la responsabilidad.

Posturas encontradas: Pro aborto y Pro Vida.

Las personas que se han manifestado a favor del aborto se han identificado con un pañuelo verde, y entre sus consignas está la legalización del aborto que permita a las instituciones médicas brindar a las mujeres que lo requieran un servicio en el que se garantice su integridad física, psicológica, y salud en general.

Por otro lado, el sector a favor de la vida como ellos se denominan, argumentan que la promoción de esta propuesta se basa en la irresponsabilidad de las mujeres por no protegerse al momento de mantener relaciones sexuales, que se busca promover la promiscuidad y el asesinato de los bebes por nacer.

Como ya se dijo, existen muchos matices y factores que giran en torno a la problemática del aborto, cuestiones religiosas, morales, políticas, científicas, de salud,  etc.

Mientras que la religión y la moral son cuestiones personales que uno como individuo determina hasta que punto influyen en su vida, las cuestiones científicas y políticas nos afectan a todos y aplican para todos por igual, sea cual sea su opinión al respecto de cualquier tema.

De igual forma, el hecho de que existan números elevados de mujeres con la necesidad de practicarse un aborto, muriendo a causa de hacerlo en sitios sin acreditación médica, sin equipo o personal especializado, sin las condiciones de salubridad e higiene adecuadas, existe, muy a pesar de la opinión de las personas o de la decisión del congreso.

Cultura sexual en Nuevo León

La cultura sexual se define como los cuidados y precauciones que tiene una persona, o una pareja al desempeñar su vida sexual para hacerlo de manera segura, sin riesgo a contraer enfermedades de transmisión sexual o embarazos no deseados.

Existe una amplia variedad de métodos anticonceptivos, condones, pastillas, DIU, parches, entre otros más, para asegurar la relación sexual.

¿Cuán buena será la cultura sexual en Nuevo León como para que el 34% de 100 mil los embarazos registrados al año en el estado según la Secretaría de Salud, correspondan a mujeres de entre 10 y 19 años?

En una entrevista realizada al Secretario de salud del estado, Manuel De la O. Cavazos, mencionó que este 34% corresponde a adolescentes que no utilizan ningún tipo de método anticonceptivo, lo que no solo aumenta la posibilidad de embarazo, al ser la edad más fértil para la mujer, sino también a la propagación de ETS.

Adolescentes que se acuestan con otros, y esos otros se acuestan con otros, y esos otros con otros, y así sucesivamente se propagan rastros de ADN y fluidos de un lado a otro.

Por otro lado, están los casos dónde no se trata de un accidente, o un descuido, de las partes involucradas, sino de un abuso de una de las partes hacia la otra, o en otras palabras, de una violación, que también sucede a menudo.

En estos casos, o en los que la madre corre algún tipo de riesgo, son en los que se opta e incluso se permite que se efectúe un aborto, como es el caso en la Ciudad de México.

Pero el proyecto de la despenalización abarca todos los casos, por violación, riesgo de la madre, o lúdico, como se le ha denominado a cuando la mujer aborta por el simple hecho de no querer ser madre, o no sentirse preparada.

La Religión y el aborto

La fuerte influencia religiosa en el estado se abre camino con la premisa de que la sexualidad debe ser con el único fin de efectuar la reproducción, por lo que el uso del condón y de los métodos anticonceptivos es tomado como un estorbo para la evolución de la obra y la creación del Dios todopoderoso de su religión, que es la vida.

A su vez, que esta misma influencia plantea que el matrimonio puede y debe concretarse únicamente entre un hombre y una mujer, pues al ser el único medio para perpetuar la reproducción, cualquier variable en este sistema representa una aberración antinatural.

Lo que por consecuencia, atrae una población que rechaza fuertemente a los homosexuales por considerarlos unos desviados perversos, promotores de lo inmoral y lo profano, y que también rechaza la posibilidad de que una mujer decida si debe o no proseguir con un embarazo, que es un proceso en el que ella y solo ella estará involucrada una vez se concrete el nacimiento, por considerarlos a ambos atentados contra las reglas de la naturaleza creadas por el Dios en el que ellos y solo ellos decidieron creer.

Vivimos en un estado con sobrepoblación, con casos de niños que deberían estar en la escuela, siendo explotados por sus padres vendiendo cosas en la calle, familias disfuncionales con padres ausentes, alcohólicos, drogadictos, o maltratadores, unidos por el compromiso de cuidar a un bebé y no por amor, niños sin malicia a merced de la calle, o de las malas compañías, o en el peor de los casos, de delitos abominables de los padres hacia sus hijos, de los que también, se ha sabido sobradamente.

Las políticas prohibicionistas han dejado de manifiesto una y otra vez que no son la solución para la erradicación de una problemática, tal es el ejemplo de la guerra contra las drogas declarada por Richard Nixon en 1971, que se ha extendido por décadas, y las drogas, las organizaciones criminales, y las víctimas por sobredosis siguen llenando las calles.

Una mujer que por la razón que sea no quiere ser madre, y tiene la convicción de abortar, lo hará a pesar de cuanta política prohibicionista exista, y lo hará como esté dentro de sus posibilidades, en el mejor de los casos en una clínica abortiva sin certificación oficial, o en el peor, en el baño de su casa con un gancho de ropa.

Es algo que sucede, y que sucederá en tanto no se regularice el asunto, pues mientras sea ilegal, será un nicho de ingresos para estas clínicas, a pesar de ser deplorables en su funcionamiento y aún peor en sus resultados.

Es una situación que genera muchas opiniones, y por ende mucha controversia, pero de nuevo, las muertes ocasionadas por abortos clandestinos ocurren, independientemente de la opinión moral de la gente respecto a ellos.

Es por ello que se debe buscar una reforma legislativa, pues mientras las leyes éticas determinan el comportamiento de una persona concreta, las leyes jurídicas determinan los funcionamientos de sociedad colectivas, dónde las decisiones afectan a todos, de nuevo, independientemente de la opinión moral de la gente sobre ellas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s