Sueños que se cargan en un hombro…

En el mundo de la comunicación las paredes murmullan que es difícil para una mujer ser tomada en cuenta, aparece Lindsay Alemán, una muchacha de 16 años con ganas de comerse el mundo con una cámara en sus hombros, demostrando que la comunicación no tiene sexo y se convirtiéndose en la primera camarógrafa en la ciudad de las montañas.

Lindsay vivió toda su vida rodeada en los medios, desde pequeña recuerda los sets de grabación con gran cariño, ya que si su papá Héctor Alemán, experiodista reconocido en Monterrey, requería de sus servicios, no dudaba ni un minuto en ayudar, “Yo desde chiquitita estuve ayudando a mover cámaras o si requerían en una grabación a una niña yo estaba ahí y siempre le dije a mi papá que quería ser camarógrafa”.

Ya con 16 años siguió su instinto y se metió a estudiar comunicación en una técnica, desde el comienzo pidió practicas con los jefes de su padre, al principio recibió la incógnita de muchos por el hecho de ser mujer. “yo fui y les comenté que quería ser camarógrafa, a lo que contestaban, pero como si eres mujer, para esto mi papá ya había hablado con ellos y les comentó que me pusieras desde abajo, a jalar cables en el estudio”

Pocos saben, pero el mítico “Pipo” fue el padrino de Lindsay, ella empezó de “jala cables” en su programa a lo que el payaso un día le habló y le dio la oportunidad de empezar a usar la cámara “Yo estaba esperando a que terminara todo para recoger las cámaras, a lo que el me vio y me dijo, oiga yo llevo mucho tiempo aquí y usted ¿qué hace?, a lo que respondí que venía aquí para ser camarógrafa, el me contestó y ¿cree que ahí parada lo va lograrlo?, a partir de ahora va agarrar la cámara y me va grabar a todos los niños que cumplen años.

Aunque sus practicas fueron con los jefes de su papá nunca le pidió el trabajo directamente a él hecho que sospecho que no le gusto mucho a su padre, pero ella lo vio necesario, “Siento que mi papá se enojo conmigo por no pedirle trabajo a él, pero siento que ser su hija me abrió muchas puertas, pero el trabajo ya lo demostré sola”.

Después de estar con “Pipo” tuvo un breve periodo en multimedios con el Arquitecto, para que poco tiempo se le abriera la oportunidad que estaba buscando, necesitaban una camarógrafa en el Tv Azteca y ahí Lindsay empezó sus primeros comienzos noticiosos, en donde le toco empezar en una de las secciones más difíciles del medio, lo policiaco. “Yo empecé en Azteca y entre en el área de policiaco donde duré 4 años y estuve con Gamaliel, donde me ayudaron mucho los reporteros, ya que ellos siempre trataban de estar en la nota.

Una de las características de Linsday es siempre conseguir la toma, desde sus comienzos priorizaba la imagen y el sonido, el estar en el lugar de los hechos sin importar las dificultades es algo que a lo largo de su carrera a enfatizado hasta el punto de ganarse el premio de la camarógrafa del mes por las imágenes de una explosión.

Pero no todo fue fácil, ya después de estar en Azteca, llegó a Televisa, en donde platica con voz triste una anécdota en donde unos ministeriales la atacaron junto a su reportera, “En la estación de policía de San Bernabe estaba cubriendo una nota, llego los ministeriales y nos empezaron a golpeara a mi y a la reportero, de hecho se transmitió en vivo, porque nos tenían encerrada y no nos dejaron salir a partir de ahí estuve incapacitada por la cervical durante un año.

Al ser la primera mujer camarógrafa, para muchas fue una inspiración y otras mujeres se acercaban a pedirle consejos, además recalcó que en ningún momento se sintió discriminada, “Siento que sí, porque muchas muchachas que empezaron como camarógrafa se acercaron algo tiene que ver que te vean en los eventos.”

Lo más difícil de su trabajo es el tiempo que se invierte, ya que al principio para su pareja fue difícil de aceptarlo, y ya como esposa al tener a su primer hijo, tuvo que ocultar su embarazo para no dejar de estar en las calles, “Yo embarazada estaba reporteando con la cámara, hasta que se dieron cuenta a las 4 mese y mi jefe me dijo no sácate”.

Ya con 42 años, tres hijos y un esposo, Lindsay Alemán tiene una vida en los medios y quiere seguir con ellos, no se ve en otro lado que no sea buscando la nota, detrás de una cámara, o desde lo operativo organizando un noticiero.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s