Una vida libre de violencia y seguridad

Por: Jacqueline Patricia Martínez Sánchez.

En Nuevo León es urgente que gobiernos, iniciativa privada, academia, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanía tengan un compromiso y frente común para atender las causas estructurales de la violencia y desactivar los factores de riesgo que enfrentan todos los días las niñas, adolescentes y mujeres. Si esto no sucede, no podrán garantizar al acceso a sus derechos.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, este 08 de marzo, coincidimos en que la prevención es la manera más efectiva de detener la violencia, pero requiere de compromisos políticos, una verdadera perspectiva de género en el desarrollo de políticas públicas, colaboración multisectorial y una efectiva transversalidad para generar entornos libres de violencia en nuestras comunidades.

Durante los dos últimos años, como efecto de la pandemia, la violencia contras las mujeres se ha recrudecido en los entornos más cotidianos y representa una de las violaciones de derechos humanos más latentes. Tan solo en 2021 se cometieron 66 feminicidios, de acuerdo con la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León. Y los delitos de abuso sexual y violencia familiar se incrementaron un 28% y 17%, respectivamente en la entidad.

Foto: Citlali Guerra Oviedo

Esta otra pandemia, el de la violencia contra niñas, adolescentes y mujeres, amerita una atención urgente con una visión integral, transversal, y colaboración interinstitucional, para atender a quienes viven bajo estos ciclos violentos, reintegrarlas a entornos seguros y acabar con la impunidad.

Pero también es necesario asignar un presupuesto significativo para el desarrollo de proyectos y programas institucionales que atiendan la dimensión del problema desde el enfoque de la prevención con el fin de reducir las posibilidades de que sigan sucediendo más hechos violentos contra ellas.

Recordemos que la violencia contra las mujeres tiene sus raíces en la discriminación basada en el género, en las normas sociales que aceptamos, en el machismo y los estereotipos de género. Es aquí donde la ciudadanía tiene una deuda muy importante que atender para no seguir repitiendo las violencias que impactan a todas las personas.

Foto: Citlali Guerra Oviedo

Por lo tanto, es urgente que todas las mujeres puedan acceder a sus derechos, igualdad de condiciones y mismas oportunidades de desarrollo, pero esto no será posible si, como sociedad, no somos capaces de garantizar su derecho de vivir una vida libre de violencia. La ciudadanía, el gobierno, la iniciativa privada, la academia y las organizaciones de la sociedad civil deben asumir este reto del que son corresponsables.

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